martes, 23 de agosto de 2011

ASISTENCIALISMO O ALGO MÁS COMPLEJO


Una de las políticas más cuestionadas al gobierno nacional es aquella que se encuentra vinculada con planes o ayudas sociales. El principal argumento que plantean, quienes desestiman estos programas, consiste en que este tipo de asistencia fomenta la vagancia y la vida fácil, que no es sino un paliativo utilizado con fines electorales.
Desde mi punto de vista, la raza humana, lamentablemente, aún no alcanza los niveles de conciencia necesarios para desatar las intrincadas complicaciones que imponen tanto los diferentes sistemas de gobierno como las políticas económicas elegidas por estos. Y esta es la razón por la cual aún seguimos teniendo los mismos problemas desde que el hombre es hombre. Todavía tengo la esperanza de que nadie elegiría una vida vacía y carente de sentido, cuya única razón de ser consista en permanecer inerte frente a un televisor o estar tirado en una esquina tomando una cerveza, si hubiese conocido otras posibilidades, si alguien lo hubiese convencido de que su destino puede cambiar, si alguien hubiera podido mostrarle que el mundo es más grande que las cuatro manzanas que conoce, que la belleza del mundo no se reduce a las luces del último celular… Una persona que rechaza un trabajo por un plan porque con eso le alcanza, refleja una triste y estrecha concepción de la existencia.
Ahora, esta persona es producto de nuestras carencias como seres humanos, carencias que son alimentadas por un sistema, porque en un capitalismo, donde el lema es sálvese quien pueda, es necesario que haya gente mental, espiritual y sobre todo materialmente pobre. Si todos conociéramos nuestros derechos como seres humanos, si todos tuviesen la formación para hacer valer esos derechos y respetarlos, existirían nuevos sistemas donde la exclusión podría relegarse a una cuestión de elección y no a las condiciones socioeconómicas bajo las que nos ha tocado nacer.
Estoy de acuerdo con que es necesario crear fuentes de trabajo dignas, pero ¿cómo se hace? ¿Por qué no se hace? En mi opinión, para crear fuentes de trabajo hacen falta industrias, para tener industrias hace falta que puedan vender lo que fabrican (puesto que de otro modo sus dueños las cerrarían), para lograr esto último es necesario mercado interno (o alguien cree que se puede competir contra la mano de obra esclavizada de India, China, Taiwán…) y para que haya un mercado interno es indispensable que existan trabajadores que gasten dinero. Pero, ¿qué se hace si no hay trabajadores con dinero para gastar o, lo que es lo mismo, mercado interno? ¿Qué empresario invertirá su dinero en instalar una fábrica para un país sin mercado? Ninguno, y es lógico que esto sea así. La creación de puestos de trabajo forma parte de una delicada cadena que ha funcionado poco y de manera intermitente en nuestro país. Por consiguiente, reducir el problema a cuestiones tan simples como la existencia o no de planes sociales me parece, en la mejor de las valoraciones, algo ingenuo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Presentación

<<Raudo, raudo, que el tiempo no se pierda
por poco amor - gritaban los demás -,
que el arte de obrar bien torne la gracia.>>

CUARTA TERRAZA, un espacio habitado por escritores renegados, para quienes la escritura conlleva un sentimiento de penitencia, nace tarde, con la soga al cuello y con el reloj como enemigo.
Las exigencias de un sistema que nos devora y adormece, el miedo al vacío que desafía desde la hoja en blanco, o aún peor, la exposición a la que nos enfrentaría el llenarla, nos ha dejado a un paso de la muerte.
Ante esto, CUARTA TERRAZA se erige como plataforma de lucha contra la desaparición del autor que hemos abandonado. No es nuestra intención revolucionar ni destacarnos en el mundo de las letras sino, simplemente, no morir en el olvido.  Por este motivo, no habrá una temática determinada ni condicionamiento alguno que sirva de excusa para abandonar la batalla.