La vecina de al lado lleva una vida muy particular, difícil de vivir y difícil de explicar; es una buena mujer, está casada con un alcohólico y es madre de 13 hijos: el mayor falleció en un ajuste de cuentas, el segundo estuvo preso 8 años, el tercero salió de un penal hace 3 meses, el cuarto es tan alcohólico como el padre y además adicto a todo tipo de drogas, el quinto falleció a los 3 meses de vida ahogado con su propio vómito, el sexto es un adicto en recuperación y estuvo preso en varias ocasiones por delitos menores además acaba de ser padre; la séptima está embarazada de un novio que la abandonó cuando supo la noticia, el octavo es un adicto reciente a la pasta base (o “paco” como se lo conoce comúnmente); la número nueve es madre adolescente y su marido un flamante presidiario, preso desde hace un mes por vender cocaína; las número diez y once son adolescente en plena rebelión, el número doce es un niño con obesidad infantil que sueña con ser un gran futbolista, ganar mucho dinero e irse con su mamá muy lejos; y la última de la lista también sufre obesidad infantil, además tiene un leve retraso madurativo y problemas respiratorios.
La vecina de al lado encuentra consuelo en su vecina, que también es su comadre, amiga y confidente. Estas comadres sufren una por la otra, se alientan y se ayudan y no se juzgan, solo se acompañan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario