Los hijos de la vecina intentaron el parricidio en más de una ocasión, también el fratricidio, sobre todo cuando las drogas ingeridas son tantas que pierden el control de sí mismos.
Los hijos de la vecina son tantos y están tan solos. Enmudecen a cualquiera cuando cuentan su historia en primera persona.
¿Quién se atreve a juzgar o decidir si son víctimas o victimarios? No sé quién se atreva a contestar pero, sí sé que el medio los condiciona.
Los hijos de la vecina, ni buenos, ni malos, solos.
Los hijos de la vecina, hijos de la desidia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario