jueves, 29 de septiembre de 2011

El eterno debate


Debatiendo sobre un tema que ya no logro recordar, la persona con la que mantenía la discusión al quedarse sin argumentos soltó la siguiente frase: “esto es como el huevo o la gallina” para expresar que el problema no tenía solución. Sin embargo, este recurso evasivo, lejos de terminar con la polémica, abrió una nueva controversia, puesto que le contesté: “sin lugar a dudas, ese problema es sencillo: primero fue el huevo”.
El primer campo de batalla se desarrollo en un plano literal. Mi oponente, considerando que en el enunciado se habla sobre una gallina y un huevo de gallina ordinarios, intentó sostener que sin gallinas en el mundo no contaríamos con los huevos que utilizamos frecuentemente para cocinarnos un huevo frito o una tortilla de papas ya que un huevo no puede salir de la nada. Ante este planteo, respondí que su interpretación, si bien era cierta, carecía de sentido por dos razones: la primera consiste, sencillamente, en que en el enunciado no existe el término “de gallina” para referirse al huevo; segundo, ¿qué sentido tendría preguntar si primero fue la gallina o el huevo de gallina? Cualquier ser con capacidad de raciocinio fácilmente llega a la conclusión de que, si hablamos de huevos de gallinas, primero fueron las gallinas. Es decir, no sería diferente de aquella broma que suele hacerse a personas muy inocentes o despistadas cuando se les pregunta: “¿De qué color era el caballo blanco de San Martín?
A continuación, poco a poco, fuimos acercándonos al campo científico. Mi primer argumento se fundó en que toda gallina es un ave y por definición toda ave es ovípara, es decir, que a diferencia de los mamíferos el desarrollo embrionario se produce fuera del cuerpo de la hembra, o sea, en un huevo. Por consiguiente, ¿podría existir una gallina que no nazca de un huevo? Ante este razonamiento, el defensor de la gallina esgrimió lo siguiente: “Podría haber existido un animal que haya nacido sin ser gallina, aunque muy similar a ella, que debido a una mutación genética condicionada por factores externos como por ejemplo la exposición a radiación, se convierta en gallina en el transcurso de su vida y de esta manera, primero hubiese sido la gallina”. Sorprendido por el ingenioso e intrincado argumento, le reconocí que, si bien lo consideraba algo poco probable, no podía considerar su teoría como algo imposible. No obstante, este animal hipotético que habría mutado convirtiéndose en la primera gallina, cualquiera sean sus características, debió ser un organismo pluricelular como todos los seres pertenecientes al reino animal. Ahora bien, puesto que lo complejo sucede a lo simple y no antes, todo organismo pluricelular se genera a partir de un organismo unicelular llamado cigoto mediante un proceso llamado embriogénesis. Y ¿qué es esta célula inicial o cigoto de la que parten todos los organismos pluricelulares? Sí, es un huevo.
 A partir de esta explicación, se afirma que antes de ser gallina, antecesor de gallina o dinosaurio cualquier animal fue primero un huevo. Para no seguir en un debate eterno, y anticipándome a cualquier nuevo intento de desviar el tema a campos mucho más inestables declaré: más allá del huevo está dios o un hechicero. Hecho incomprobable que ambos aceptamos entre risas.

martes, 23 de agosto de 2011

ASISTENCIALISMO O ALGO MÁS COMPLEJO


Una de las políticas más cuestionadas al gobierno nacional es aquella que se encuentra vinculada con planes o ayudas sociales. El principal argumento que plantean, quienes desestiman estos programas, consiste en que este tipo de asistencia fomenta la vagancia y la vida fácil, que no es sino un paliativo utilizado con fines electorales.
Desde mi punto de vista, la raza humana, lamentablemente, aún no alcanza los niveles de conciencia necesarios para desatar las intrincadas complicaciones que imponen tanto los diferentes sistemas de gobierno como las políticas económicas elegidas por estos. Y esta es la razón por la cual aún seguimos teniendo los mismos problemas desde que el hombre es hombre. Todavía tengo la esperanza de que nadie elegiría una vida vacía y carente de sentido, cuya única razón de ser consista en permanecer inerte frente a un televisor o estar tirado en una esquina tomando una cerveza, si hubiese conocido otras posibilidades, si alguien lo hubiese convencido de que su destino puede cambiar, si alguien hubiera podido mostrarle que el mundo es más grande que las cuatro manzanas que conoce, que la belleza del mundo no se reduce a las luces del último celular… Una persona que rechaza un trabajo por un plan porque con eso le alcanza, refleja una triste y estrecha concepción de la existencia.
Ahora, esta persona es producto de nuestras carencias como seres humanos, carencias que son alimentadas por un sistema, porque en un capitalismo, donde el lema es sálvese quien pueda, es necesario que haya gente mental, espiritual y sobre todo materialmente pobre. Si todos conociéramos nuestros derechos como seres humanos, si todos tuviesen la formación para hacer valer esos derechos y respetarlos, existirían nuevos sistemas donde la exclusión podría relegarse a una cuestión de elección y no a las condiciones socioeconómicas bajo las que nos ha tocado nacer.
Estoy de acuerdo con que es necesario crear fuentes de trabajo dignas, pero ¿cómo se hace? ¿Por qué no se hace? En mi opinión, para crear fuentes de trabajo hacen falta industrias, para tener industrias hace falta que puedan vender lo que fabrican (puesto que de otro modo sus dueños las cerrarían), para lograr esto último es necesario mercado interno (o alguien cree que se puede competir contra la mano de obra esclavizada de India, China, Taiwán…) y para que haya un mercado interno es indispensable que existan trabajadores que gasten dinero. Pero, ¿qué se hace si no hay trabajadores con dinero para gastar o, lo que es lo mismo, mercado interno? ¿Qué empresario invertirá su dinero en instalar una fábrica para un país sin mercado? Ninguno, y es lógico que esto sea así. La creación de puestos de trabajo forma parte de una delicada cadena que ha funcionado poco y de manera intermitente en nuestro país. Por consiguiente, reducir el problema a cuestiones tan simples como la existencia o no de planes sociales me parece, en la mejor de las valoraciones, algo ingenuo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Presentación

<<Raudo, raudo, que el tiempo no se pierda
por poco amor - gritaban los demás -,
que el arte de obrar bien torne la gracia.>>

CUARTA TERRAZA, un espacio habitado por escritores renegados, para quienes la escritura conlleva un sentimiento de penitencia, nace tarde, con la soga al cuello y con el reloj como enemigo.
Las exigencias de un sistema que nos devora y adormece, el miedo al vacío que desafía desde la hoja en blanco, o aún peor, la exposición a la que nos enfrentaría el llenarla, nos ha dejado a un paso de la muerte.
Ante esto, CUARTA TERRAZA se erige como plataforma de lucha contra la desaparición del autor que hemos abandonado. No es nuestra intención revolucionar ni destacarnos en el mundo de las letras sino, simplemente, no morir en el olvido.  Por este motivo, no habrá una temática determinada ni condicionamiento alguno que sirva de excusa para abandonar la batalla.